MEMORIAS DEL SUBSUELO

Kela Coto
Del 17 de febrero al 1 de abril de 2023
El trabajo constante y comprometido consigo mismo, que la fotógrafa Kela Coto mantiene desde hace años, se presenta ahora en el espacio de Galería Llamazares en un diálogo entre paisajes antagónicos, planteándonos algunas cuestiones subyacentes a las fotografías. Por un lado, y siguiendo la línea de investigación en la que Coto reflexiona sobre cómo se construye el paisaje contemporáneo, las fotografías que vemos en la exposición contraponen dos espacios opuestos: el paisaje natural y el paisaje industrial. Ambos, con fuerte raigambre en el contexto asturiano, en la eterna dicotomía entre lo sublime de uno y la idiosincrasia del otro. Ambos importantes, ambos necesarios, y ambos en constante reivindicación por su preservación. Por otro lado, las fotografías de Coto han ido siempre más allá de lo aparente, profundizando en unas lecturas mucho más allá de lo representado. Se superponen reflexiones sobre lo cultural del paisaje, su construcción y aquellos elementos no visibles que son también protagonistas en cada imagen. La aparente soledad de cada paisaje, en el contraste entre industrial y natural que vemos en la exposición, nos sitúa, sin embargo, en una paradoja: no existe el paisaje desierto, el mero hecho de haber sido fotografiado coloca a la figura humana en el eje de lo que vemos (o no vemos). La huella humana es invisible, pero es evidente que estuvo ahí, que tomó la foto. Como señala la profesora Estrella de Diego “todo paisaje es, irremisiblemente, un producto cultural”; vemos la fotografía, pero nuestra percepción está tamizada por lo que Kela Coto vio y retrató. Decía Bachelard que “una imagen poética pone en movimiento toda la actividad lingüística. La imagen poética nos sitúa en el origen del ser hablante”; trasladando esto a la fotografía de Kela Coto nos encontramos ante el retrato de un oxímoron, de una contradicción. Por un lado, algunas de las fotografías que aluden al paisaje natural nos sugieren que eso que contemplamos es tanto o más poético que realidad, más construcción que objeto, más cultural que real. Al contrario, en las fotografías donde lo industrial es protagonista no hablamos ya de paisaje, sino de territorio, nuestro campo de interpretación se ha ensanchado, incluyendo el hecho social y político del territorio, el espacio de la intervención y de la huella humana. A partir de esa imagen poética que señalaba Bachelard, en esta exposición que pone a dialogar estas imágenes, encontramos resonancias propias, podemos encontrar nuestra experiencia particular en cada fotografía, sentir que nos interpela. Este misterio es parte de la poética de un trabajo fotográfico fuertemente atravesado por la reflexión y que conecta con nuestra sensibilidad cotidiana y con nuestra memoria. Finalmente, cada foto es eso precisamente: memoria (primero de la propia artista, de lo que decidió captar en la foto) pero después nuestra también, de quienes miramos, aportando una capa de lectura más, nuestro recuerdo, nuestra mirada. Kela Coto toma estas fotografías como evocaciones, como momentos congelados en el tiempo cuyo significado es mucho más profundo que una simple fotografía; selecciona espacio, escoge encuadre, opta por un punto de vista, un color, un tamaño, y nos enseña el resultado. Además, en este paso desde el trabajo privado a la interpretación pública (desde que ella fotografía hasta que nosotros miramos) la significación cambia. La película, el revelado y la forma final funcionan como nuestra memoria: como una mezcla entre lo que vivimos, lo que recordamos y nuestra percepción. En esta exposición, Kela Coto nos presenta un diálogo entre paisaje industrial y paisaje natural pero también entre realidad y ficción, entre imaginación y certidumbre, entre los límites del mundo, a través del territorio y el paisaje. La interpretación última queda abierta, todo es posible. Sólo tenemos que atrevernos a mirar.
Recuérdame

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