La vida romántica

Juana García-Pozuelo
Del 6 de septiembre al 18 de octubre de 2025

La vida romántica

Tal y como se presenta el mundo actual, que solo se rige por el tanto tienes, tanto vales, es normal que artistas, críticos y escritores necesitemos refugiarnos en el espíritu decimonónico del romanticismo para poder sobrevivir ante los horrores del capitalismo conservando intacta nuestra sensibilidad.

Pasear no conlleva gasto, observar tampoco. Qué peligrosos somos para el siglo XXI.

Soñamos con cementerios y sus ruinas, con tener una casa donde beber té en tacitas de porcelana fina y donde pensar a través de una vidriera plomada, que sean ventanas de verdad las que nos unen con nuestro contexto y no pantallas que nos conducen a ficciones seriadas que filtran una realidad ya de por sí llena de filtros.

Juana García Pozuelo encuentra la paz en edificios de gran belleza donde sabe que disfrutaría con su taller, su jardín y su biblioteca.

Pinta lo que anhela, pero también lo que conoce a través de sus viajes y residencias en otros lugares del planeta.

Cualquier sitio es bueno si allí puedes tener la suerte del pausar, del disfrute absoluto de la introspección.

La vida moderna obliga a hacer cosas todo el rato, la vida romántica regala tiempo para enmarañarse entre ideas, sueños y recuerdos.

El dinero es necesario, pero no es lo más importante. ¿Cómo puedes pensar eso si vives en el más acuciante presente? Pues porque resistimos haciendo lo que nos gusta, tal vez de una manera precaria, pero más real que lo que muchos llaman lujo. A veces es esa escasez la que te da la libertad absoluta, frente a lo que se suele pensar: que en el dinero está la clave para hacer lo que quieras.

Los edificios que representa García Pozuelo suelen ser de barrios ricos, casas fuera del alcance de muchos, pero ella los hace suyos. Primero los convierte en deliciosas miniaturas y luego los presenta como delicadas joyas a las que una urraca no podría sacar el ojo de encima.

Ese brillo que desprenden no es por el uso de dorados, ni de barnices especiales, sino que se trata de la idea más romántica, un silencio en medio de un nocturno de Chopin en el que intuyes que se aproxima la tormenta.

No es casualidad que el título de la exposición haga referencia a uno los cuadros, que conforman la serie, que está realizado a partir de la imagen del museo de la vida romántica de París, dedicado a la figura de Georges Sand, y que fue vivienda de Ary Schaffer, un pintor muy cotizado de la época. 

Un encuentro nada fortuito durante su residencia artística en la ciudad la luz que, sin duda, marcó a la artista.

Creo que no hay nada más hermoso que dedicar tu vida a la reflexión, al arte, sin esperar que un éxito económico apabullante te vuelva una estrella de la noche a la mañana.

La estrella que de verdad ilumina es la que está en ese cielo que los kantianos tenemos sobre nosotros mientras la moral palpita en nuestro interior.

“La vida romántica” de Juana García Pozuelo es el regalo que la artista nos hace para que nos despojemos de las prisas y perdamos el tiempo que haga falta habitando sus obras y disfrutándolas, tanto como la han hecho disfrutar a ella en sus búsquedas y, más tarde, en su taller.

Esta magnífica muestra es la primera exposición individual de la artista riojana en la Galería Llamazares de Gijón.

En ella encontraremos un sentimiento de grandeza que se compacta en el sentido físico del lienzo, pero se hace totalmente infinito en la mirada de cualquier romántico.

Disfrutemos entonces de esta mirada pausada y de todo lo que conlleva.

La espiritualidad entorno a los anhelos de la vida romántica no se mide en números porque nada que se pueda cuantificar llena tanto el pecho como el amor por las artes.

María von Touceda

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