Sabemos que el paisaje entendido como la naturaleza humanizada, es registrado por los primeros fotógrafos viajeros, aquellos cuyo empeño fue mostrar al mundo lugares recónditos, inexplorados, bellos y curiosos, así, poco a poco la naturaleza ya nos pertenecía. La domesticación de la naturaleza bautizó al paisaje, suplantando a esta en su relación con los aconteceres de la sociedad. El binomio hombre-naturaleza se adecua al hombre-paisaje, la conquista de aquella al mismo tiempo lastimada conllevó en parte a nuestro olvido de quien nos sustenta.
Por otra parte, si entendemos la resistencia como aquellas conductas de oposición frente a las estrategias externas u obligaciones cotidianas y que nacen de un interés emancipador, podemos construir nuestros paisajes de la resistencia incorporando al siempre deseo del regreso al todo (la naturaleza) la aptitud de resistir, es decir: participar de otra manera con el poder instaurado; participar también con nuestra aptitud y actitud en las demandas cotidianas, terminando con la vieja representación destructiva y generando otra simbología de la existencia donde la naturaleza, ya paisaje, recobre su rol.
Paisajes de resistencia
Este proyecto articula un discurso en continuidad a alguno de los últimos trabajos del Ángel Marcos: Rabo de lagartija y The Intimate Subversión… en él nos propone un acercamiento a la idea contemporánea de resistir desde una perspectiva ecológica, social, política e histórica.
La naturaleza es liberada de vitrinas ya absueltas de sus funciones: guardar y exhibir, adaptándose a su nuevo rol: “aguantar, resistir”. Fotografías de paisajes abstraídos de su generalidad es la propuesta: “resistir y actuar”.
Paisajes de resistencia, se adentra en el paisaje como lugar de vuelta y recogida de quienes practican otra forma de habitar y habitarse, nos presenta el paisaje como naturaleza intervenida por el hombre, naturaleza como reivindicación a la vez que poseída por contextos culturales y económicos. Este proyecto cargado de agua, hierba y memoria es una propuesta para “recordar y decidir”.